jueves, 14 de julio de 2011

Tres

Los Gitufos exiliados se caracterizaban por ser criminales, traidores, dementes, psicópatas, entre otros. Pero el Gitufo que observaba a la lejanía el pueblito emergiente formado en la falda de la montaña, era diferente. Nadie conocía la verdad de su historia, pero preferia ser considerado como un criminal, en otras palabras, preferia ser considerado como un martir. 
Su propio estilo de vida nómada y solitario hacia de sí mismo una desgracia, puesto que mostraba una apariencia arapienta y salvaje propia de una bestia, incluso, habia quienes afirmaban que sus ojos habian perdido el poco rastro de civilización con la que habia dejado el pueblo.
Los gitufos del pueblo sabian de su presencia: Conocian la historia de aquel errante que deambulaba tras los pasos de ellos desde el día en que se le desterro. Nunca pudo alejarse, o quizás, nunca deseo alejarse. Sus motivos eran inciertos, lo único que podria afirmarse con certeza es que iba tras algo en específico, o en el peor de los casos, tras alguien...
Pero lo que él sabia que los Gitufos de la aldea no, era que una mirada distinta a la de él, observaba el pueblo con ojos de muerte.

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