En mi estado desesperado de que pase el tiempo, una escena vaga y distinta se cruzó por mi mente.
María José: Hermana... ¿crees que puedo tener enamorado?
Yo: ¿Por qué me preguntas? Si tú crees que sí, pues sí.
- Es que es raro... y bonito.
- Es bonito mientras dura, gorda. Si te sientes bien así, pues dale.
- ¿Crees que está mal?
- No, no pienses eso. Pero recuerda que voy a estar aquí por si pasa algo que te moleste, te duela o quieras decir y no precisamente a él.
- Quieres decir... ¿que voy a sufrir?
- Nunca se sabe, gorda. Todo puede pasar, en especial en una relación seria. Está en ti el saber a quién recurrir y determinar cómo resolverlo.
- ¿Por qué le tienes tanto rencor a las relaciones serias?
- No es rencor, mau. Te lo digo por experiencia, es too much problems.
- ¿Por eso es que no tienes una relación hasta ahora?
- No la tengo porque no quiero. Porque no me gusta la formalidad, el llamarse "enamorados" y esas cosas.
- ¡Qué difícil eres! Nada te cuadra.
- Pues no. No es que sea difícil, gorda, a mí me tienen que ganar poco a poco, no así a lo bestia. Con una no basta... aunque creo que tienes razón... no sé, no usaría el término difícil, sino: fácilmente desencantada.
- Ja, ja, ja. Bueno... ¿puedo o no?
- ¡Ya te dije que veas tú, caray! Te apuesto que ya lo tienes y por eso preguntas.
- *Esboza una sonrisa* No, solo quería ver cuánta información te podía sacar y pues... caíste.
---> Ahora sé que no debo hablar de más y que debo prepararme para cuando realmente me lo pregunte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario