Los sueños pueden ser muy confusos de vez en cuando. Suele pasar que despierto tendida en mi cama y parecen haber pasado años en lo que fue una noche o haberme perdido de momentos que marcarían mi vida si hubiera estado consciente. En un mundo aparte, cuando cierro los ojos, suceden cosas totalmente espeluznantes, fuera de mi entendimiento... pero a la vez (al ser capaz de recordar más de un sueño por noche), sé que existen momentos en que mi inconsciente disfruta de lo que ve, de lo que oye, de lo que recibe... en fin, de lo que inesperadamente imagina. Y finalmente, mi retorcida mente lo mezcla y transporta a la realidad... (claro está) grave y jodido error.
Hay tantas cosas que me hacen dudar, tantas cosas que parecen ser tan efímeras... pero a la vez tan hermosas. Cómo evitar confundir sueño y realidad, si mi alma sigue en estado onírico y mi mente sigue aquí, en el terco ahora. Mi corazón busca respuestas, que lamentablemente aquí no hay, pero al transportarse al otro mundo, las halla listas, escritas en tinta perla. No sé por cuánto tiempo más podré soportar ambos mundos, por cuánto tiempo más permaneceré en el limbo de su existencia. La brecha cada vez se hace más grande y ni tú ni yo podremos evitarlo. Ambos universos acaban de colisionar y yo ya lo veía venir. Y esta vez no es como una banda elástica (como alguien me dijo), hoy presiento que el sueño va llegando a su fin y que el fino hilode plata que me unía a él, se va desvaneciendo. Si bien quedaban meses, pocos meses... hoy probablemente quedarían horas, minutos, segundos...
He buscado en los sueños, lo que en mi realidad no encuentro; pero al despertar, me he encontrado con la peor de mis pesadillas.
Una vez alguien me dijo: "si las cosas están tan mal, es porque aún no es el final (...)"
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