jueves, 17 de noviembre de 2011

Desahogarse de una forma sana y pausada

Esto es lo que me gustaría decirte, pero no creas ni me ayudas a crear el contexto adecuado para decirlo:

Eres bonita ¿sabes? y como buen cristiano y apreciador de la belleza externa, empiezo con eso al ser lo más fácil de percibir. Pero eso no es lo que me llama de tí, es algo más complejo, es como una vocecita dentro de mi que me dice que siga tras de tí, conociendo cada ínfimo detalle de tu ser hasta descubrir que es aquel detalle que me cautiva y me hace pensar en tí en mis momentos de menor lucidez (como cuando sueño, pienso quedandome absorto en algún punto imaginario, etc).

Quisiera decirte que me cautivaste sin ninguna explicación desde el primer momento que te vi. Pero por alguna razón no permites que saque lo mejor de mi. 
Tú puedes ser aquella chispa que encienda la llama calida y brillante que acompaña mi andar, pero sé que no tienes razones para convertirta en esa chispa para mi. No sufro de mal de amores, no estoy enamorado, simplemente estoy cautivado de la forma más inexplicable posible.

Y cuando me refiero a cautivado de la forma más inexplicable posible, quiero decir que sigo tras de ti esperando que suceda aquello que una fuerza superior me dice que es bueno y que vale la pena esperar. Creo que podría decir que tengo fe en que hay algo dentro de ti que estoy dejando pasar y que cuando lo descubra, seré feliz, y seré feliz por qué habre encontrado una persona por la que vale la pena luchar.

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